Category Archives: literatera corta

Anonimato

No quiere decir su nombre, utiliza argumentos de privacidad. Más el sanguinario se proclama cómo el protector de su moral.

— No ando en anonimato, simplemente mi nombre es difícil de recordar.

Se esconde detrás de seudónimos y nombres de otros autores. El que compra y vende de lo que se és autoría. Todos excelentes mercaderes de propiedad intelectual.  ¿Quén gana en el anonimato?

microcuentos, microficcion
Anonimato

Historia de un líder: el capitán

– …Así de breve alcanza el sonido de un llamado a la libertad. A culminar con la opresión y la tiranía, siendo tiranos y oprimidos cada uno con nosotros mismos, con los demás y al mismo tiempo.  Aprendamos a valorarnos a nosotros como grupo e individualmente antes que a los intereses de unos pocos poderosos. Aprendí hoy que debemos cambiar nuestro armamento por equipo agrícola. – De repente se nota un breve silencio –  A veces la vida te…

Suena el ruido de un disparo a lo lejos, en un instante la bala atraviesa el supuesto cristal antibalas, el fino uniforme y el costado del capitán. Un tiro certero le atraviesa el corazón. El caos invade cada esquina de tan lujoso espacio. El llanto de sus más allegados, hace surrealismo de la violencia, la misma que el capitán no dudaba en dirigir a sus enemigos, hasta el punto de que ser capaz de matar líderes enemigos directamente y no verse envuelto.

Su seguidor más ferviente toma el micrófono y rápidamente acusa a miembros opositores al nuevo orden. Nadie sospecha que fue él mismo quien dio el mandato para que mataran a “El Terrible Capitán”, cómo lo conocían sus desdichados enemigos.  Poco sabe el capitán que aquel auditorio fue diseñado exclusivamente para su muerte y que tuvo razón cuando se opuso a dar su discurso mientras le daba la espalda a aquellas hermosas e inspiradoras montañas. La confianza en el segundo al mando, fiel seguidor de los valores e ideales del magno capitán antes los ojos de todos hace que del capitán salgan las palabras oficiales para ceder su puesto. La misericordia dice presente cuando recuerdo que el antiguo capitán no vive para contar las consecuencias de tan terrible decisión.

Por no expresarme…

En la prisión de los sentidos mi deseo hacia ti crece. Mientras tanto callo, miro hacia adentro y paso desapercibido. No se si te volveré a ver algún día, mientras mi compañero de celda me dice que olvide. ¿Cómo olvidar, cómo olvidar?… Miles de pensamientos por segundo me agobian en esta celda mientras, sólo por un instante, vuelvo a tomar las riendas de mi vida y me digo a mi mismo… ¡Basta ya!