Category Archives: ficción

Restitución

Quiero pagarte con creces, tan sólo por sentir el calor de tu voz. Aunque mi valor para ti no es nada. Sólo vale lo que vale un corazón.

Vuelve a vivir esos momentos, es hora de la restitución. Así que cumple tus promesas, que no digan que es sólo por dinero; prostitución.

Restitucion

 

Electrónico

Genera tu propia conversación. En el espíritu de hermandad que nos categoriza.

  • Nuestra distancia se mide en ondas electromagnéticas. Decae radiactivo el electrón. Nuestros pensamientos se disuelven en la dualidad.
  • Decisiones tomadas en el universo paraleo 000-1-2 no cuentan.
  • Despegue.

Así se pasan los días frente a una pantalla.

Maldición

Maldigo la hora en que vi la luz. En que nací de un útero  tan cálido  para reinventarme en la frialdad.  No sé cómo te conocí y me arrepiento de ser quien no se quien fui. Muerte, muerte es mi verdad, cómo un niño enfermo peleo por y para morir.

Ideales

Cinco continentes unidos en ideas natimuertas, efecto de la explotación desmedida. Lo queremos todo y con todo se quedó nuestro gran líder.

a href=”http://microficcion.com/wp-content/uploads/2014/05/Estrella_roja.gif”img title=”Estrella_roja” class=”alignnone size-full” alt=”image” src=”http://microficcion.com/wp-content/uploads/2014/05/Estrella_roja.gif?w=380″ //a

Transeúnte

Un automóvil atraviesa lentamente mi mirada hacia el oscuro callejón. Yo, a pie y descalzo, deseando el frío beso de la muerte. Agradecido de perder el miedo y esperando un cambio que sé que no llegará. Así vivo mi vida día y noche, entre el frío y el calor. -Que Dios se apiade de su alma.- dicen semanalmente los prosélitos que como los automóviles sólo pasan desapercibidos. Me levanto y camino hacia ti, sin saber donde te encuentras e inconsciente de que todo es una fantasía y que el único responsable de mis actos soy yo mismo.

Por no expresarme…

En la prisión de los sentidos mi deseo hacia ti crece. Mientras tanto callo, miro hacia adentro y paso desapercibido. No se si te volveré a ver algún día, mientras mi compañero de celda me dice que olvide. ¿Cómo olvidar, cómo olvidar?… Miles de pensamientos por segundo me agobian en esta celda mientras, sólo por un instante, vuelvo a tomar las riendas de mi vida y me digo a mi mismo… ¡Basta ya!