En el autobus.

Tamo lleno primo. Así le responde el chofer a un pobre posible pasajero, quien desesperadamente espera al próximo autobus.

Mientras tanto yo sigo buscando plasmar las ideas más cotidianas, simples y tal vez aburridas en papel. Pienso en el poco ingreso que puede generar esta actividad; pero ¿Qué importa ya?

Para perder el tiempo en la espera a la muerte que llevamos todos, mejor dejar esta expresión leve y corta. A modo de catarsis. O como un reclamo de alguien que no puede más con esta tan leve carga.

Soy solo un pasajero en este bus llamado vida. Al menos agradezco que antes de entrar no se me dijo que estaba llena cuando llegue, ni mucho menos primo.

Consejo de padre

Hijo:

– El que dice que la vida es fácil es un mentiroso.
– Cuando quieras salir de alguien de una manera directa; antes que te dirija una palabra dile: no quiero, no tengo, no puedo.
– Persevera en la vida y verás los resultados.
– Las prostitutas en la calle, las mujeres en la casa.
– No te enamores del alcohol, ni del dinero, ni de una mujer; enamórate de Dios.
– Haz lo que digo, no lo que hago.

Los textos sagrados.

Así dice mi amigo Juan:

-Yo no soy muy religioso, pero estoy de acuerdo con la biblia cuando dice que eso de que todo tiempo pasado fue mejor es cuento chino. Hace cincuenta años los niños en este país andaban descalzos, semidesnudos y hambrientos; mira ahora cómo los tiene el bienestar.

Así digo yo:

-Amén Respondieron todos, aseverando que era verdad aquello que dije.

La plaza del prócer

Al cruzar la calle de la escuela, a mano derecha se encuentra una plaza abandonada y olvidada por la gente. Éste es el centro de disguto y horror de los pobres transeúntes quienes hacen de aquel espacio uno inexistente; mientras siguen su camino, haciéndose de la vista larga. Un espacio moribundo, apestoso, subhumano y subcivilizado. Es la plaza de mi prócer favorito.

Otro día de esos…

Hoy es otro día de esos. De esos días en que la mente piensa más de mil pensamientos por minutos. En los que el alma, deseosa por expresarse y compartir lo que siente se desborda hacia lo desconocido e intangible. Otro día de esos en los que la musa pasa corriendo frente a mí y otro día en que la vuelvo a ignorar de una manera definitiva pues; simplemente las musas, al final del cuento no existen.

Tarde a una oficina de gobierno

Una vez me enseñaron donde queda aquella, triste, terrible, tétrica y sobrepoblada oficina; siguiendo las direcciones tomo de una máquina redonda y anaranjada un papel con un número. El diminuto papel me indica que prepare mi toga de paciencia y que me prepare para estar en aquel cuasi purgatorio todo el día. Al ver un redondo y anticuado reloj en la pared color crema gobierno me digo a mi mismo, a manera de murmullo:

-Coño, no pude haberme levantado más tarde.

Aún así me siento tranquilamente a esperar, pues he dejado la prisa en casa.

Sobre la página

Bienvenido. Ésta página es un canal a la expresión artística escrita breve y concisa. Un espacio donde el único límite es la imaginación atrapando en corto tiempo ideas universales y eternas. Una oportunidad de expresar los más profundos sentimientos de manera ligera y digerible.

Mi nombre es Edgardo y por varios años he estado luchando con el deseo de expresar y compartir lo que siento y pienso. Esta página nace de la fe en que voy a llevar arte, inspiración y motivación a quien así lo requiera y guste. Tomando en práctica el hacer más con menos, mi meta es dulcemente deleitar el paladar literario de quien me lee.

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